Monumento al Desencanto

El proyecto artístico Monumento al Desencanto presentado hoy es la propuesta ganadora de la primera edición de la beca de comisariado y producción Vasos comunicantes, y une de forma virtual a la Colección del Museo Ruso y el Centre Pompidou Málaga.

Monumento al desencanto propone una reflexión sobre la realidad monumental en la actualidad, sus posibilidades poéticas y su uso como dispositivo del poder a través de dos intervenciones artísticas comisariadas por Regina Pérez Castillo y  elaboradas por Pablo Capitán del Río (Granada, 1982) y Luz Prado (Málaga, 1985), y cuyas creaciones han partido del asesoramiento teórico de Miguel Ángel Benjumea (San Fernando, Cádiz, 1982).

La pieza de Pablo Capitán del Río (Granada, 1982) se sitúa en el centro del emblemático cubo de Daniel Buren y es una propuesta “contramonumental” que reactiva la memoria y la conciencia pública sobre un acontecimiento traumático olvidado y, en parte, ocultado. Esta escultura es una reproducción del objeto conocido como “Pata de elefante” de Chernobyl, una masa radioactiva que, tras la explosión del reactor número 4 de la planta nuclear, fue derritiendo cuatro metros de hormigón armado hasta aparecer en una de las galerías subterráneas de refrigeración. Se trata, por tanto, de uno de los objetos más venenosos y contrarios a la vida que ha existido en la historia del planeta, y, en rigor, una aberración que no se hubiera producido sin la intervención humana.  Situada en el patio interior del Centre Pompidou (Málaga) solo pueda ser vista a distancia, ya que como símbolo encarna aquello con lo que ningún ser vivo puede convivir, un objeto cuya presencia física inhibe la capacidad de vida de cualquier otro organismo.

La propuesta artística de Luz Prado (Málaga, 1985) establece un diálogo directo con la pieza de Pablo Capitán. Si en el Centre Pompidou Málaga se encuentra un contramonumento que encarna la irresponsabilidad del poder y, en consecuencia, la enfermedad y el dolor del pueblo, en la Colección del Museo Ruso se puede experimentar todo lo contrario, una propuesta antimonumental que reivindica la querencia popular por un monumento local no intencionado, como es la conocida como Torre Mónica, una antigua chimenea de la fábrica de fundición de plomo “Los Guindos” construida en 1923 y situada en la distrito de la Carretera de Cádiz, junto a la playa de San  Andrés.

Regina Pérez Castillo

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